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Ballet
20 de Noviembre de 2015

Paloma Herrera:
la ovación final

En medio de la ovación del Teatro Independencia, Paloma Herrera –visiblemente emocionada, con lágrimas en los ojos y las mejillas– caminó hacia el proscenio, se sentó y se quitó, por última vez, las zapatillas de punta.

Acababa de interpretar una vez más a Giselle, el emblemático personaje que más disfrutó a lo largo de su carrera y que ella misma eligió para su despedida. Y había conservado el profesionalismo que la ha caracterizado durante más de 24 años de carrera, hasta que la emoción del instante final la desbordó.

Casi un millar de mendocinos la ovacionaban de pie en la última noche de su gira por el interior del país y le brindaban, de ese modo, el afectuoso reconocimiento por una trayectoria excepcional en la que cautivó al público de todo el mundo.

Tras las funciones en Rosario y Córdoba, llegó en Mendoza el vuelo final para Paloma, acompañada por el Ballet Estable del Teatro Colón, la casa que la cobijó en sus inicios y se prestó durante más de un mes para cortejarla en el final de su vasta carrera.

Con Juan Pablo Ledo como su compañero de baile y bajo la dirección de Maximiliano Guerra, que se hizo presente en la gira, una de las más talentosas y reconocidas artistas argentinas dijo adiós. El recuerdo de sus movimientos quedará, como una huella indeleble, en la retina de todos. 

 

Foto: Eduardo Dolengiewich