Theater
Telerman: “El Colón será tensión entre la tradición y el riesgo”
22 of March of 2022
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Telerman: “No se trata de cantidad de títulos sino de política artística”.

Diálogo con el flamante director del principal teatro argentino que, en poco más, anunciará la nueva estructura, política y artística, que implementará. El conflicto con el ballet fue uno de los primeros temas de su agenda al asumir el cargo.


Jorge Telerman, flamante director del Teatro Colón, no acuerda –ante el saludo inicial de este diario—en que haya abandonado la “paz y armonía” del Complejo Teatral de Buenos Aires para penetrar en esa selva dantesca con la que se ha comparado, más de una vez, al interior del principal teatro lírico de Buenos Aires, tan abundante en poderes enfrentados.

“La tranquilidad del San Martín es de ahora”, responde, “pero cuando yo asumí estaba semicerrado; las otras salas prácticamente no funcionaban, había huelgas. Ya sé, es distinto de éste, pero tampoco era un jardín de rosas, y hoy funciona bien. Por eso mi responsabilidad histórica, y mi optimismo también, hacen que piense que, más allá de los momentos complejos que quizá tengamos, saldremos airosos.”

Periodista: ¿Usted será únicamente director general o también asumirá la parte artística?

Jorge Telerman: Por el momento sólo general, porque sucedí en el cargo a María Victoria Alcaraz, pero la nueva estructura la voy a presentar en unos 15 ó 20 días. En esa reunión, que estará abierta a la prensa, contaré mi visión del teatro, hacia dónde queremos que vaya, qué significa el Colón desde nuestra perspectiva, además de mostrar unas líneas de acción para el futuro. En este momento no puedo adelantar nada porque todo es muy reciente, estamos trazando ahora la hoja de ruta. Pero en ese momento hablaré de la nueva estructura, esbozar lo que será la temporada 2023…

P.: ¿No tocarán nada de la actual?

J.T.: La temporada actual y los compromisos que tiene el teatro (hay legalidad jurídica en el Estado) se mantendrán. Lo que quizá veamos es si hay algún hueco que pueda aprovecharse, pero la programación es bastante intensa de aquí a fin de año…

P.: Las óperas son pocas.

J.T.: Son siete, no son tan pocas, y hay más títulos de ballet que en otras temporadas, la Filarmónica…

P.: El Colón solía tener once, doce títulos de ópera…

J.T.: ¿Pero cuánto hace de eso? Y aun así, había muchas producciones de telones pintados, nada más. Yo me refiero a producciones grandes, importantes. Desde Ricardo Schwarzer para acá siempre fueron siete, ocho, nueve títulos a lo sumo. Pero el asunto, más que cantidad de títulos, es la actividad que pueda haber, el tipo de producción.

P.: Eso es cierto. A veces un título en particular, me acuerdo de la “Lady Macbeth de Mtsensk” durante la gestión de Sergio Renán, que vino a dirigir Mstislav Rostropovich, marcó toda una temporada.

J.T.: ¡Un espectáculo inolvidable! Y eso es justamente a lo que aspiro. El Colón es, sin duda, el espacio donde deben subsistir las mejores tradiciones, pero también el lugar que vuelva a tomar riesgo, que piense en la innovación, y no solamente para el CETC (Centro de Experimentación) sino también para la sala principal. Que haya una rica tensión entre los clásicos, que sin duda siempre existirán, y aquellas experiencias de riesgo que nos permitan mirar de una manera más interesante y novedosa la escena. Las temporadas que diseñaba Sergio, por ejemplo...

P.: Convengamos también en que había un dólar distinto...

J.T.: Claro que sí, pero yo no estoy pensando sólo en producciones internacionales. Si podemos traer cosas de afuera con ese nivel lo haremos, pero si hay un lugar que puede hacer gala de una calidad pareja con lo mejor del mundo es nuestro país, no sólo en la producción de artes escénicas sino también en la ópera. Yo hice debutar en el San Martín, en teatro de texto, a Marcelo Lombardero y a Pablo Maritano.

P.: Sería una gran noticia que Lombardero volviera al Colón.

J.T.: Sin duda volverá.

P.: Recuerdo su “Macbeth” de Verdi, donde ambientaba una escena, la del asesinato de Banquo, en un subte de Buenos Aires. Fue algo extraordinario, aunque uno sabe ya la cara que pondrán algunos abonados.

J.T.: Con Marcelo Lombardero, con los tantos argentinos geniales que viven afuera, como Martha Argerich, Daniel Barenboim, etcétera, con la mayoría de ellos ya estuve hablando en estos días, y han sido muy generosos, deseándome éxitos en la gestión, y sé que más allá de sus presentaciones voy a contar con ellos para opiniones, consejos.

P.: Pero volviendo a lo anterior, a las puestas innovadoras. El teatro de ópera es la institución por excelencia del siglo XIX, que ahora funciona en el siglo XXI. ¿Y el público a qué siglo pertenece?

J.T.: (Ríe) Digamos que al siglo XX.

P.: Según a qué mitad, porque desde 1950, para acá, ya se habla de exceso de modernidad.

J.T.: Usted mismo lo dijo... Una producción como la de “Lady Macbeth de Mtsensk” agotó entradas.

P.: Pero es otra cosa. Yo hablo de un punto de quiebre, límites que el público del Colón no tolera que se pasen. Hablo, por ejemplo, de la versión de “Theodora” de Händel del año pasado, con la partitura abreviada y un personaje añadido, una teóloga que hablaba contra el pene.

J.T.: Bueno... yo creo que se puede hacer de todo cuando...

P.: Perdón, y a propósito de Händel, voy a hacerle una pregunta a quemarropa: ¿usted convocaría al Colón a José María Muscari para hacer el “Giulio Cesare” de Händel con los géneros invertidos y otros cambios, tal como lo programó ahora en el CTBA con el “Julio César” de Shakespeare?

J.T.: Más allá de dar nombres, no me cabe la menor duda de que yo volvería a traer al Colón, por ejemplo, a la Fura dels Baus.

P.: Claro, pero la Fura hizo “El gran macabro” de Ligeti. Es decir, una ópera de fines de los 70. Yo me refiero a Muscari haciendo “Rigoletto” o “La Traviata”.

J.T.: En 1936 vino Stravinsky a hacer “Persephone” en el Colón, y él convocó a Victoria Ocampo a hacer la parte recitante. Las cosas que se escribieron en su momento fueron terribles, tanto para un lado como para el otro. Yo creo que todo depende del criterio con el que se haga, el talento que se tenga. Por ejemplo, hacer lo que hicieron colegas de otras tierras, que le cambiaron el final a “Carmen” para que el muerto fuera Don José y no ella me parece un disparate. El “Rake’s Progress” de Alfredo Arias fue muy innovador, y muy bien recibido.

P.: Sí, otro título del siglo XX. Yo me acuerdo de “El holandés errante” de Kuitca, con cintas transportadoras de aeropuerto.

J. T.: Bueno, la escenografía era muy buena. Pero no había tanta armonía con la puesta (ríe). Me atrevo a decirlo ahora porque ya pasaron como 20 años.

P.: Vayamos, para terminar, a un tema caliente. El Ballet, los sindicatos, las jubilaciones.

J.T.: Eso fue lo primero en que estuvimos trabajando. El gran público se enteró de que hay un gran nudo que hay que desatar. Hay una reivindicación que se hizo muy fuerte y audible en este conflicto, que es tener un régimen jubilatorio lógico, lícito y comprensible a partir de las condiciones que tiene un bailarín. Esto, reitero, tuvo prioridad para mí: ya puse a trabajar a un equipo de gente de saberes administrativos y laborales importantes, de modo que en pocas semanas, quizá, podamos avanzar en una solución que quiero conversar, antes que con nadie, con los propios bailarines.


Fuente:

Zapata, Marcelo. (2022). Telerman: “El Colón será tensión entre la tradición y el riesgo”. Ámbito. https://www.ambito.com/espectaculos/teatro/telerman-el-colon-sera-tension-la-tradicion-y-el-riesgo-n5398633

Fotos:

 

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