Claudio Arrau con la Orquesta Sinfónica Nacional (1965)

Claudio Arrau con la Orquesta Sinfónica Nacional (1965)

Considerado uno de los grandes y más singulares pianistas del siglo XX, Claudio Arrau ya era un intérprete consagrado internacionalmente cuando se presentó en agosto de 1965 con la Sinfónica Nacional en la sala principal del Teatro Colón.

El eximio artista chileno era una estrella habitual en los principales teatros y festivales de Europa como los de Salzburgo, Granada, Praga o Edimburgo, y su prestigio se multiplicaba en una profusa producción discográfica. Arrau estaba arraigado en el epicentro del mundo musical desde que a los ocho años, en 1911, llegó a Berlín por una beca de estudios que se prolongó durante una década.

Claudio Arrau con la Orquesta Sinfónica Nacional (1965)

Reconocido en Alemania, varias giras por América confirmaron su talento y proyección. En los años 40, el New York Times había ponderado de manera superlativa su técnica pianística y lo calificaba como “un poeta de la música”. “El artista que pueda dar en una sucesión continua interpretaciones tan completamente contrarias como lo consiguió Claudio Arrau con respecto a una sonata de Mozart, una fantasía de Schumann y la Sonata en Do mayor de Weber es no solamente un virtuoso, sino un poeta de la música que hay que tener en cuenta”, escribió el crítico Olin Downes.

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial abandonó, junto a su esposa, su residencia en Alemania y se radicó en Estados Unidos. En su Chile natal, donde su ausencia a lo largo de décadas fue salpicada por cerca de veinte visitas musicales, siempre recibidas cálidamente por el público, el semanario cultural Pro Arte lo consideraba en 1950 “el intérprete más culto que existe”, por reunir “en ejemplar manera, intuición, conocimiento y técnica en grados insuperables”.

En 1965, Arrau ya había sido elogiado en Londres y Amsterdam por su interpretación de los cinco conciertos para piano y orquesta de Ludwig van Beethoven bajo la dirección de Otto Klemperer y Josef Krips. En Buenos Aires, aún resonaban los ciclos integrales de sonatas brindados por este intérprete de estirpe beethoveniana, discípulo del maestro alemán Martin Krause, quien a la vez fuera alumno de Franz Liszt.

Llegamos así a esta función de 1965 con dos conciertos de Beethoven, parte del abono que realizaba en el Teatro Colón la Orquesta Sinfónica Nacional. En este caso, dirigida por el maestro alemán Teodoro Fuchs quien, al igual que Arrau, también había dejado tierra germana con la consolidación del nazismo.

“El sonido de Arrau era grande, redondo, resonante, profundo, oscuro y de múltiples tonos”, recordaba en la revista Gramophone el pianista neoyorquino Garrick Ohlsson, que en 1973 y 1974 tomó lecciones con el oriundo de Chillán. “Luego estaba su dominio técnico soberano”, apuntaba Ohlsson, pero dejando claro que el virtuosismo no opacaba la expresión: “Arrau en su mejor momento nunca se contuvo: vivió el flujo emocional de la música como un gran actor vive un papel”. 

Amado en Buenos Aires, celebrado en todo el mundo, Claudio Arrau vuelve a sonar en este archivo histórico del Teatro Colón.

🎙️ ¡Disfrutalo!

Duración: 1:19:38 min

Claudio Arrau

Orquesta Sinfónica Nacional
Dirección: Teodoro Fuchs
1 de agosto de 1965

Ludwig van Beethoven
(1770-1827)
Concierto para piano y orquesta Nº 1 en Do mayor Op. 15
I.Allegro con brio
II.Largo
III. Rondó. Allegro scherzando

Concierto para piano Nº 5 en Mi bemol mayor, Op. 73, "Emperador"
I.Allegro
II.Adagio un poco mosso
III. Rondó - Allegro ma non troppo

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