
Considerado un ícono vivo de la cultura brasilera, Isaac Karabtchevsky ha consolidado desde los años ’70 una destacada trayectoria musical. Durante 26 años dirigió la Orquesta Sinfónica Brasileña, además de conducir el proyecto Aquarius, que permitió que miles de personas asistan a conciertos gratuitos al aire libre, estimulando la formación de nuevos públicos. En forma paralela desarrolló una intensa actividad en Europa. Fue director artístico de teatros y orquestas como Teatro La Fenice de Venecia, Salle Pleyel de Paris, Musikverein de Viena, Royal Festival Hall de Londres, Accademia di Santa Cecilia de Roma, Tonkünstlerorchester de Viena, Orchestre National des Pays de la Loire, Konzertgebouw de Amsterdam, Staatsoper de Viena y la Filarmónica de Tokyo, entre otros.
En 2004 asumió la dirección de la Orquesta Sinfónica de Petrobras, con la que desplegó un rico repertorio sinfónico, además de dirigir óperas como La espera, de Schoenberg, Tannhäuser y Tristán e Isolda de Wagner, Billy Budd de Britten, y de conducir asiduamente en la Ópera de Washington. Con la Orquesta Sinfónica del Estado de San Pablo realizó la grabación integral de las once sinfonías de Villa-Lobos, concretando de 2011 a 2016 un inmenso trabajo de rescate de las partituras del compositor.
Distinguido por la mayoría de los estados brasileros y por el gobierno francés con la medalla Caballero de las Artes y las Letras, desde 2011 dirige el Instituto Baccarelli, una institución forjada en la mayor comunidad carenciada de San Pablo, que cuenta con cinco orquestas sinfónicas (entre ellas la Sinfónica de Heliópolis, en la mayor favela de la capital brasilera) y 17 coros. Desde el año 2000 dicta clases magistrales para directores de todo el mundo en el Musica Riva Festival de Italia, actividad que también realiza en su país en el Workshop Internacional de Música de la ciudad de Olinda.