Una bailarina danza con su padre, un bailarín con su madre, otro con su hija, y una cuarta bailarina con sus hijos. Estas relaciones primarias se vuelven material coreográfico, donde el encuentro físico revela capas de memoria y transformación. La obra se lanza hacia una utopía poética: volver a reunir aquello que alguna vez tuvo el valor de lo inseparable.